El Hormigón pulido Santander una solución más tradicional al ser la que más tiempo lleva utilizándose. La diferencia fundamental con el resto de los materiales tiene que ver con el espesor ya que en este caso hablamos de una solera de hormigón, nueva o antigua, a la que se le da un tratamiento superficial de pulido con una máquina pulidora, para conseguir un brillo natural y una perfecta planimetría, aplicando en su superficie distintas capas de rodadura con distintas adicciones de minerales, resinas y pigmentos para darle la terminación deseada. Es importante tener en cuenta que al tratarse de una solera de hormigón con un espesor mínimo de en torno a 8 cm serán necesarias juntas de retracción en paños no superiores a los 20 m², es decir, cada 4,5 m necesita una junta de dilatación, por lo que en la práctica no se trata de un pavimento continuo propiamente dicho. Decir además que con este mismo sistema constructivo se pueden conseguir otro tipo de acabados superficiales distintos al pulido como pueden ser los hormigones desactivados (de árido visto), los hormigones impresos, los pulidos con ácidos (producen cambios de color), hormigones cepillados (muy antideslizantes gracias al cepillado con escoba de carretero) etc.

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